lunes, 15 de mayo de 2017

Transformación digital, ¿qué es y para qué sirve?



La manera de dirigir una compañía ha cambiado drásticamente en las últimas tres décadas; y esto se debe tanto a factores externos — como los cambios en las condiciones de los mercados, — como a factores internos — nuevos procesos, mecanismos y - sobre todo - nuevas tecnologías.

Los avances tecnológicos han cambiado radicalmente nuestro entorno, desde lo que los clientes desean y compran hasta las alternativas que las empresas son capaces de ofrecer. Y quien quiera mantenerse vigente en su industria, cualquiera que ella sea, debe estar  al tanto de esos cambios y asumirlos.

Es allí donde aparece la transformación digital en las empresas: un proceso de reinvención que no se trata únicamente de adquirir maquinaria nueva, servidores más potentes o aventurarse a crear una cuenta en una red social. Se trata de aprovechar la tecnología digital para mejorar la manera en que una organización funciona, rediseñar sus modelos de negocio y procesos operativos más elementales, y con ellos, ofrecer productos y servicios alineados con lo que su cliente espera. Dicho de otra forma, una iniciativa para adoptar nuevas tecnologías y lógicas, que buscan que el negocio sea  más eficiente, se tomen mejores decisiones y se logren mejores resultados en los plazos requeridos.

Empresas de todos los tamaños y en todos los sectores se pueden beneficiar de la transformación digital, pero este no es siempre un camino sencillo. Lo primero que esta iniciativa requiere, según un estudio del Centro de Negocios Digitales de MIT, es que la iniciativa provenga de las esferas directivas de la compañía, que sean los altos mandos los primeros en darse cuenta del potencial de las nuevas tecnologías e incluirla en sus estrategias a corto y mediano plazo.

Otra de las claves para implantar una transformación digital de forma efectiva es no perder el foco en la importancia del cliente. De nada servirá utilizar tecnología de última generación si esta no está orientada a optimizar los procesos, productos o servicios que buscan en una mejor experiencia para el cliente.

También es necesario entender que la transformación digital no es necesariamente transformar un negocio de físico a virtual. Esto aplica para algunas empresas, pero no para todas. Algunas empresas requieren la utilización de herramientas virtuales para mejorar su negocio físico. En esos casos se trata de un híbrido entre lo tradicional (o físico) y lo digital: hacer una convergencia para lograr ser más ágiles, flexibles, fuertes o rápidas, según lo requieran.


Finalmente, es prácticamente imposible llevar a cabo un proceso de transformación digital sin un aliado estratégico, ya sea uno que analice las necesidades específicas de la compañía en términos de tecnología y o que, con esas necesidades ya identificadas, pueda satisfacerlas oportunamente, ofreciendo una asesoría para llevar una transición armoniosa hacia un nuevo modelo de negocio. Es allí donde la experiencia y profesionalismo de su proveedor o consultor son necesarios para conducir una transformación digital en su negocio y así mejorar la eficiencia operativa; generar experiencias nuevas con sus clientes; crear una ventaja competitiva para la organización e incluso generar nuevas fuentes de ingresos.